Una entrevista a los fundadores de la Red Global de Trueque
¿Cómo es esta nueva etapa de la Red? Lo más llamativo es el aumento de la participación de los jóvenes (que representan cerca de la mitad de la población desocupada), tanto en las ferias de trueque como en la coordinación de los nodos. En un mundo donde resulta más lucrativo especular financieramente que producir bienes, y donde basta un poco de mano de obra - y mal paga- para generar rentabilidad para la elite, los jóvenes están enfrentando un dilema siniestro donde, en el decir de Viviane Forrester: "la opción es la de ser pobres, con trabajo o sin él." En este sentido, nosotros tenemos un aporte. Creemos que los clubes de trueque brindan un espacio de inserción para que los jóvenes se sientan útiles y tenidos en cuenta. Esta es una buena forma de fortalecer la trama social erosionada por las políticas de ajuste. Porque no se puede reconstruir un país con millones de desocupados y desposeídos sin organizaciones que ofrezcan contención y representatividad. Por eso se han equivocado algunos sectores de izquierda y de la intelectualidad académica que no han sabido interpretar la importancia de las redes de trueque para generar ciudadanía. Desde una postura contemplativa, que va siempre a la zaga de los fenómenos transformadores, criticaron este nuevo fenómeno porque no se adecuaba a sus esquemas de cómo debería ser el cambio. Algo parecido hizo la oposición política, que en lugar de cuestionar y encontrar alternativas al modelo neoliberal que estaba implementado Menem, se la pasó debatiendo cuestiones éticas, como el tema de la corrupción, mientras se estaba desintegrando el sistema productivo de la Argentina por la aplicación de un modelo equivocado, y no sólo porque se robaban la plata.
¿Qué implicancias tiene el problema de la desocupación?
A la opinión pública le preocupa más la inseguridad que el desempleo. El aumento de la criminalidad es real, pero debemos atender a sus causas, una de ellas es la desocupación. La existencia de una enorme población sin posibilidades de incorporarse al proceso de acumulación -que domina el pensamiento económico- crea malestar y propicia el aumento de los delitos. Este estado de cosas puede servir de excusa para instalar dispositivos represivos que finalmente se orientan al control de las masas desocupadas.
¿ Se puede volver al pleno empleo?
Todo tiende a mostrar lo contrario. Quienes esperan que el crecimiento económico sea la salida a todos nuestros problemas, deben saber que el aumento del PBI no se traduce automáticamente en bienestar y progreso. Se dice que un aumento del 1% del PBI pueden incrementar un 0,3% la ocupación. Cuando el crecimiento económico perdió ímpetu a partir de los 80, el desempleo creció. Es lo que ocurrió en la Argentina, a pesar de que había aumentado la productividad laboral que reclamaban los economistas liberales. Estos exigieron entonces ajustar otra variable: bajar aún más el costo laboral, completando el programa de flexibilización iniciado en los 90. Pero el descenso de los salarios reales (que hoy están 15% por debajo del nivel que tenían cuando se derrumbó la economía) y la extensión del trabajo precario, tiene efectos recesivos. Por eso, la política de aumentar los haberes impulsada por el ejecutivo es correcta para alentar el consumo, pero insuficiente. Los aumentos previstos para los próximos meses pueden sumar unos 130 o 160 millones de pesos mensuales que frente a los 20.000 millones de pesos de consumo mensual resultan insuficientes para reactivar al mercado.
El economista sueco Per Grunnar Berglung, autor del libro “La eliminación del desempleo” sostiene que el desempleo es consecuencia de políticas económicas incorrectas aplicadas por gobiernos incompetentes. Esto es cierto, pero la solución del problema va más allá de la buena voluntad de cualquier gobierno. Tiene que ver con el modelo de economía global que plantea el neoliberalismo. Aunque las estadísticas pueden mostrar alguna baja en la desocupación, todos sabemos que es a costa de salarios más bajos, trabajo precarizado y subsidios. Salvo en Europa, donde sobrevive el Estado de Bienestar, la dirección va en camino de un “desempleo de masas” como lo vaticina el sociólogo Francisco Delich. Se necesitarían décadas de una economía global floreciente para volver a una tasa de desempleo tolerable. Pero, para que algo así ocurra, debería tratarse de una economía sustentable -es decir, posible-, algo que no está en la agenda de quienes detentan el poder. La sociedad de pleno empleo estaba basada en la producción masiva para una sociedad de masas que ya fue. ¿Qué nos queda entonces? Debemos pensar en producir, como lo hace el Club del trueque, a partir de las habilidades singulares en función de necesidades humanas reales y no de un mercado impersonal.
¿Que lugar tiene la educación y los avances tecnológicos en el sistema que plantean?
Tenemos que dejar claro que no estamos proponiendo un retroceso respecto a los avances científicos y tecnológicos. Pero convengamos que la mayoría de los trabajos que se ofrecen en las corporaciones son de baja capacitación o muy especializados. En la economía de todos los días, como la del sistema de trueque multirrecíproco, basada en emprendimientos de menor escala, hay todavía mucho espacio para la innovación y la creatividad personal. Aquí la capacitación es vital y continua aunque no la imparte una institución educativa.
¿Cuál es el aporte del sistema de trueque?
Creemos que es totalmente viable generar nuevos mercados de trabajo y consumo a través de la participación antes que de la competencia irracional. No se trata de cambiar la economía sino de tomar la decisión de incorporarle nuevas reglas para que resulte más satisfactoria para todos. Esto es, por ejemplo, que haya una reciprocidad entre quien vende y compra un producto. Porque no hay mercado que se sostenga si el comercio no consume bienes y servicios de sus clientes o si el sector de la producción no le paga a los trabajadores lo suficiente para que puedan adquirir sus productos. Si no se modifica esto, seguiremos en un círculo vicioso donde la mayoría pierde y queda excluida. En los clubes de trueque esta reciprocidad es un hecho que se da de manera natural y sin estridencias. Para que funcione el mercado del trueque multirrecíproco todos los usuarios simplemente deben consumir en la misma proporción de lo que ofrecen. Es lo que llamamos "prosumir". La reciprocidad en el intercambio permite que todos tengan la oportunidad de ofrecer el fruto de su trabajo y sus conocimientos. Esto tiene un efecto formidable sobre la autoestima de las personas, en especial en el caso de los jóvenes y amas de casa quienes pueden poner en valor habilidades antes no valoradas como fabricar artesanías, cocinar o coser.
¿Por qué es más fácil generar ocupación en las redes de trueque?
En la economía post-industrial la tecnología es cara y generar un puesto de trabajo cuesta 100 veces más que en 1900. En contraste, los prosumidores del Club del Trueque usan sus propios recursos para producir y no se necesita una gran inversión para participar en el sistema de trueque multirrecíproco. La escasez de circulante y el bajo poder adquisitivo de una población empobrecida, deprime el consumo y por ende la producción. Esto agudiza el desempleo. En cambio el trueque multirrecíproco no depende tanto del dinero para poder funcionar adecuadamente.
¿Cómo se visualiza el problema de la desocupación desde la economía?
Desde la crisis económica mundial de los años 30 hubo dos abordajes importantes. El primero es el de John Maynard Keynes, que propuso bajar las tasas de interés y aumentar el gasto público para que circule más dinero y alentar de este modo el consumo. Esto funcionó muy bien hasta que empezó a perder efectividad en los años 70 cuando hubo desocupación e inflación al mismo tiempo.
El segundo es el neoliberal implementando en la actualidad que pretende incrementar la demanda de mano de obra bajando los sueldos mediante la flexibilización laboral. El problema es que al disminuir los salarios baja también el consumo y aumenta la recesión. Este efecto era bien conocido por Henry Ford, quien decía que aumentaba el sueldo de sus obreros para que pudieran comprarle sus autos.
Hay un tercer enfoque, más reciente, de algunos economistas poskeynesianos que buscan asegurar un ingreso a los todos los ciudadanos con independencia de un empleo, como es la propuesta del “Ingreso Ciudadano”. Proponen desconectar el trabajo de la remuneración, como ocurre en países desarrollados donde muchas personas cuidan enfermos, intercambian tortas o salen a arreglar las plazas. El trabajo socialmente útil y el desarrollo de mercados locales es una buena idea que practican los grupos SEL en Francia, Ithaca Money en Estados Unidos, LETS en Canadá y Australia o los Bancos de Tiempo en Italia. Desde nuestra experiencia con los clubes de trueque de la Argentina creemos que estas actividades pueden lograr un desarrollo económico más importante y exceder el ámbito local.
¿Es significativo el efecto del trueque multirrecíproco en la economía?
Cuando el sistema económico y bancario argentino se derrumbaron a principios del 2002, el trueque multirrecíproco fue de gran ayuda para sostener a una gran parte de la población que no tenía otras alternativas de supervivencia. Una encuesta Galupp de abril de 2002 señalaba que el 30% de la población participaba o pensaba participar del sistema en los siguientes tres meses. Varios catedráticos japonesas vinieron a estudiar a la Red Global de trueque porque consideraban que el sistema podría servir para asistir a comunidades aisladas frente a un desastre natural como ocurrió durante el terremoto de Kobe. Las redes de trueque pueden funcionar como una Cruz Roja económica.
La función de las redes de trueque es dinamizar los espacios intersticiales del mercado que son vitales para la economía. Estos espacios tienen que ver con el trabajo de la mujer, la solidaridad, el voluntariado y la creatividad colectiva. Sin este aporte la economía no podría funcionar. Lo que hacen las redes de trueque es ayudar a que todo este aporte pueda ser dignificado y potenciado para beneficio de toda la sociedad.
¿Por qué entró en crisis la red?
El crecimiento de la red de trueque se dio paralelamente a la caída del sistema económico. Y su auge ocurrió durante la mayor crisis financiera y política del país. En ese momento muchos tomaron conciencia de que el trueque era formidable y no lo soportaron. Por eso lo sabotearon. Porque podía llevar a pensar en otro modelo de economía. Intentaron destruir su credibilidad, pero la gente tiene memoria y están regresando al sistema que hoy es mucho más sólido y seguro.
¿Qué esperan en el futuro próximo?
Queremos seguir haciendo nuestro aporte para mejorar el bienestar de la sociedad y revisar algunos conceptos sobre el trabajo, la moneda y el mercado. También esperamos una mayor comprensión de parte de los sectores que se sintieron amenazados por nuestro sistema. Lo cierto es que el trueque generó una producción local que beneficiaba a todos los sectores. El dinero que ahorraban los prosumidores no lo ponían bajo el colchón, sino que volvía al mercado en la compra de insumos o electrodomésticos, como también en pago de impuestos o como cuota de un crédito bancario. Algunos mayoristas de alimentos de Quilmes nos han dicho que nunca vendieron tanto como en la época del trueque y el municipio que gozaba entonces de una notable tranquilidad comunitaria se ha convertido hoy en la capital de los reclamos sociales.


